Tipos de manipuladores CW - Llaves telegráficas morse


Para enviar o transmitir el código se utiliza el manipulador o llave telegráfica que, básicamente, no es más que un interruptor que abre o cierra, activa o desactiva un circuito. En base a esto existe una enorme variedad, casi infinita, de diseños y construcción de dispositivos que a su vez determinan la manera en que se manipula. La siguiente clasificación es un intento de enumerar los más importantes:

Manipulador recto parar

El manipulador recto o vertical (straight key, hand key, vertical key) es el más usado desde el origen de la telegrafía morse, posiblemente el más natural e intuitivo de usar. El más básico y con el que el operador tiene el control total sobre la duración de cada elemento del código (pulsos cortos, largos y separaciones), permitiendo además aumentar o disminuir la velocidad en cualquier momento sin necesidad de ajustes mecánicos, electrónicos o reconfigurar nada. Es precisamente esa característica la que muestra con más claridad la destreza o no en el control y el dominio del espaciado manipulando el código. Desde los dos primeros modelos diseñados por el propio Alfred Vail, el Correspondent y el Lever Correspondent (1844), la variedad de diseños y construcción, como en todos los demás tipos, es infinita.

Aparentemente simple pero que requiere de un buen entrenamiento y pulso, con ellos el sentido de la manipulación es siempre hacia abajo para formar tanto pulsos cortos como largos. Se necesita además una adecuada flexibilidad, distensión y relajación de dedos, muñeca, músculos y brazo. Normalmente se recomendaban unas pautas estándares de sujeción y apoyo, pero al final cada persona tendrá su particular forma de manipular. Es difícil superar las 20-25 ppm con él, una velocidad ya de por sí crítica en términos generales para mantener comunicaciones prolongadas. Es el manipulador manual por excelencia y al usarlo imprimimos nuestro carácter personal al código de tal forma que quien nos reciba a menudo puede incluso identificarnos e incluso conocer nuestro estado de ánimo cuando los contactos sean muy frecuentes.

Suele ser fácil identificar el uso de estos manipuladores por las diferencias de duración en los elementos (pulsos y espaciados), dentro de las palabras, letras e incluso a veces diferencias dentro de un caracter. Es inevitable para muchos operadores terminar por desarrollar una forma única y personal de manipular, a veces con acentos tan marcados que empieza a resultar difícil su copia, por eso es tan importante el dominio del espaciado independientemente de la forma de manipular. Es decir debe haber un equilibrio entre el estilo personal de cada uno, que no deja de ser uno de los mayores atractivos del CW, y el envío claro del código.

Su construcción mecánica básica es la de una palanca con pulsador o pomo de sujeción que pivota verticalmente, y que retorna a la posición superior de reposo mediante cualquier mecanismo ajustable, resorte, muelle, imanes contrapuestos o barra de torsión. Cuando se pulsa cierra un único contacto eléctrico para producir los impulsos.

Cootie parar

Los horizontales mecánicos (maniflex, double speed keys, sideswipers, swipers, cooties) surgieron como alternativa al manipulador vertical. Permiten manipular horizontalmente y en ellos existen dos contactos a ambos lados de la palanca (en realidad el mismo contacto eléctrico pero repetido) con los que, indistintamente, podemos obtener señales cortas o largas según convenga al operador. Esta característica los hace únicos en el sentido de que su forma de manipulación es totalmente diferente a la de los demás. Se empieza a formar cada caracter pulsando la palanca o paleta en cualquier sentido, izquierda o derecha, continuando siempre de forma alternativa entre impulsos, nunca repitiendo y dejando que intuitivamente se termine de formar el caracter para pasar al siguiente. A pesar de toda la literatura existente sobre la supuesta dificultad en su manejo, lo cierto es que se trata de una forma de manipulación muy simple, natural e intuitiva que se adquiere tras un corto período de adaptación. Con ellos, la manipulación resulta más descansada, se pueden llegar a velocidades muy altas y conserva las mismas propiedades de control total sobre todos los elementos del código, pulsos cortos, largos y espaciados, al igual que el vertical, imprimiendose también el carácter único de cada operador.

La versión mas difundida es la de su introducción en 1888 (Double Speed Key - J.H. Bunnell & Co), 16 años antes de la aparición del primer manipulador semiautomático, sin embargo otras investigaciones apuntan a su aparición a finales de 1904, simultáneamente a la comercialización del primer bug. Otro modelo posterior muy famoso fue el Maniflex de la compañía francesa Dyna-Chabot (A. Chabot) a partir de 1938, y que se convirtió en otro nombre genérico para este tipo de manipuladores. Se les suele denominar a veces "el manipulador olvidado" porque perdieron popularidad frente a los semiautomáticos (bugs) y posteriormente los automáticos (paddles), pero bien dominados y usados, los cooties son igual de rápidos y cómodos. En los últimos años ha pasado de ser casi exclusivamente una pieza de museo y colección a un manipulador que despierta cada vez más interés entre los amantes del CW, posiblemente debido a la monotonía de las transmisiones con código automático.

Su construcción mecánica es muy parecida a la del manipulador vertical pero con la palanca pivotanto horizontalmente y con el mismo contacto eléctrico repetido a ambos lados. En reposo (sin pulsar), la palanca no toca ninguno de los contactos hasta que se empieza a manipular, cerrándose el circuito indistintamente de izquierda a derecha o viceversa. Básicamente se trata del mismo manipulador vertical al que le damos la vuelta manipulando horizontalmente y repitiendo el mismo contacto eléctrico en el lado opuesto. Dado que no son fáciles de adquirir comercialmente, se puede configurar (cablear) un paddle de palanca única o single lever paddle cortocircuitando ambos contactos laterales.

Bug parar

Los manipuladores horizontales mecánicos semiautomáticos, más conocidos como bugs, son también muy antiguos y otra alternativa más al manipulador vertical. Son una ingeniosa invención comercializada por primera vez por la marca Vibroplex (Horace G. Martin, 1904), nombre con el que se popularizarían en adelante a estos y a todas sus variaciones (hubo un antecedente previo, el autoplex, pero alimentado a baterías). Con ellos se consiguen pulsos cortos automáticos al pulsar a un lado (regulables mecánicamente) y pulsos largos manuales al pulsar al otro por lo que el código resultante sigue conservando cierto carácter.

Al igual que el cootie o sideswiper, y gracias a su manipulación horizontal, se consiguen velocidades elevadas, manejo más descansado y menor cantidad de golpes debido al automatismo en los pulsos cortos. Requiere un tiempo de práctica y, bien dominado, produce un código muy nítido y característico. Su construcción es algo intrincada, utilizando un contacto normal para conseguir rayas y una extensión en la palanca con un contrapeso regulable, que "vibra" al pulsarse, para así obtener trenes de pulsos cortos o puntos en otro contacto (electricamente el mismo). Sorprende su nivel de automatismo para ser un manipulador totalmente mecánico.

Paddle parar

Los horizontales automáticos o paddles son una clase de manipuladores de acción horizontal que necesitan de apoyo electrónico (keyers) para producir automáticamente sucesiones de pulsos cortos (puntos), pulsos largos (rayas) y espaciados ajustables en velocidad. Los hay de palanca única o single lever paddles, la cual actúa sobre cada contacto independiente, y de doble palanca o dual lever paddles, con dos palancas por separado, cerrando y abriendo su correspondiente contacto, éstos últimos también denominados yámbicos o iambic paddles. Su primera aparición comercial se remonta a 1948 con un modelo denominado Mon Key (Electric Eye Company - Illinois) a base de válvulas de vacío y relés, a la que le siguieron infinidad de mejoras, diseños y modos, y en el que no dejan de aparecer novedades incluso en la actualidad.

Son muy parecidos al manipulador horizontal semiautomático o bug o al cootie en cuanto a velocidad, produciendo un espaciado perfecto, con pulsos cortos y largos automáticos y configurables a izquierda y derecha o viceversa. En el caso de los yámbicos de doble palanca, los más configurables, permiten además sucesiones automáticas de pulsos cortos-largos o viceversa si se pulsan las dos palancas a la vez (squeeze keying). En estos tipos de manipuladores el operador sólo controla cuándo o en qué momento quiere producir pulsos cortos o largos, la duración, repetición y espaciado entre ellos es automática, asistida mediante circuitos electrónicos o keyers ya sean independientes o bien incorporados en los propios transceptores de radio.

Aunque no resulte una manipulación tan genuina como en los totalmente mecánicos, con estos tipos de manipuladores el código resultante es muy nítido y se envía con bastante facilidad, tras el correspondiente período de adaptación, resultando especialmente adecuada para alta velocidad o para personas con algún tipo de discapacidad a las que les resulte imposible o difícil la manipulación mecánica vertical aunque, eso sí, el código es prácticamente idéntico de un operador a otro, resultando en transmisiones muy uniformes y monótonas en comparación con la manipulación manual. Con los paddles se reduce además al máximo la cantidad de golpes a la hora de conseguir el mismo código, a veces hasta porcentajes elevados. La construcción y aspecto de los paddles es sencilla, palanca/s y paleta/s pivotando horizontalmente, cada una de ellas cerrando un contacto eléctrico que producirán trenes de pulsos cortos o largos mediante circuitos electrónicos externos regulables en velocidad. En estos tipos de manipuladores siempre son tres los contactos de salida (común, pulsos largos-rayas, pulsos cortos-puntos) comúnmente terminados en clavijas tipo jack estéreo, al contrario que los manipuladores anteriores o manuales que sólo cuentan con dos contactos (común y pulsos).

Touch Key

También existen otros tipos de manipuladores donde no existen ni contactos eléctricos, ni partes móviles, sino que el mecanismo por el que se cierra el circuito es mediante el tacto con alguna pieza metálica y un controlador electrónico. Son los manipuladores al tacto o touch keyers, circuitos electrónicos con sensores, normalmente diseñados para actuar como paddles yámbicos, de doble paleta fija, sin elementos móviles ni contactos, aunque se pueden diseñar de cualquier otra manera: dos bornes metálicos, dos placas rectangulares, etc. La circuitería puede incluir cualquier otra característica configurable como velocidad, memoria, etc. incluso una sola superficie metálica a modo de llave vertical.

Exceptuando los casos de balizas y similares, y en los concursos de radioafición donde suele ser habitual, no tiene mucho sentido que el código lo envíe una máquina, en el caso de teclados o dispositivos que directamente envían código a un transceptor por ejemplo, y no sea una persona quien lo haga, ya existen otros medios de transmisión digitales para eso, aunque para gustos colores. No son pocos los casos de aficionados que por alguna u otra razón utilizan teclados o programas para enviar código aunque sea automáticamente sabiendo que con el CW y el morse su señal llegará donde otros tipos de modulación no lo harán.

Manipulación
En la comunicación morse es mucho más importante y relevante la exactitud, la precisión, el espaciado, la uniformidad y la estabilidad de nuestra manipulación que la velocidad al enviar código.

El aumento de velocidad se conseguirá con la experiencia y agilizará mucho las comunicaciones pero en la práctica es totalmente secundario porque lo que cuenta es la lectura del mensaje original de forma que el operador corresponsal lo reciba con comodidad. Como norma básica entre muchas otras de sentido común, respondamos siempre a una velocidad proporcional y nunca superior.

Es de primordial importancia aprender a controlar bien la duración de los pulsos y las separaciones entre éstos, entre caracteres y entre palabras.

Es una tendencia frecuente al principio juntarlos demasiado creando confusión a quién recibe. También es una tendencia, a veces irresistible, el querer enviar código lo más rápido posible. Es mejor centrarse antes en la práctica en recepción con ejercicios para pasar luego a enviar código prestando atención en el espaciado y a la uniformidad, manipulando primero lentamente. La velocidad en el envío del código no implica en absoluto una mayor calidad o una mejor forma de comunicación sino todo lo contrario, es mejor contenerse y controlar la cadencia y el espaciado. Con la práctica el código saldrá de forma natural a una buena velocidad, sin errores y sin málos hábitos.

La alta velocidad es una práctica tan excitante como cualquier otra y hay que reconocer que hay operadores que traspasan fronteras, transmitiendo, recibiendo y reconociendo código a velocidades increíbles (30 - 70 ppm) e incluso batiendo records de 200 ppm. Al transmitir al mismo ritmo que una conversación estaríamos emitiendo a una media de entre 50 a 100 ppm aprox.), pero en la realidad el morse tiene sus límites prácticos naturales para la mayoría de las personas. A propósito, esta afición a velocidades tan altas (HST - High Speed Telegraphy) a modo de concursos, actualmente ha experimentado mucho auge, tanto transmitiendo manualmente como recibiendo a oído a través software (CW Runner, RufzXP, Morse Runner etc.) los récords en velocidad transmitiendo y recibiendo son astronómicos.

Tengamos en cuenta que en morse la comunicación es de operador a operador, entre personas, y aunque podamos usar sistemáticamente decodificadores electrónicos o informáticos tanto para enviar como para recibir, o aficionarnos a velocidades elevadas, el morse realmente se disfruta para lo que fué creado, es decir, velodidades medias (15 a 25 ppm aprox.) y sobre todo traduciéndolo o decodificándolo nosotros mismos sin ninguna otra ayuda.

No debemos preocuparnos en cometer errores, como verás simplemente se envía un sencillo signo de corrección y se repite la última palabra, pero siempre que practiquemos o enviemos código procuremos hacerlo siempre como si nosotros mismos tuviésemos que copiarlo.




Oscilador / decodificador para prácticas

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