Tipos de manipuladores CW - Llaves telegráficas morse


Para enviar o transmitir el código se utiliza el manipulador o llave telegráfica que, básicamente, no es más que un interruptor que abre o cierra, activa o desactiva un circuito. En base a esto existe una enorme variedad, casi infinita, de diseños y construcción de dispositivos que a su vez determinan la manera en que se manipula. La siguiente clasificación es un intento de enumerar los más importantes:

Manuales:

Semiautomáticos:

Automáticos / Electrónicos:

Mas abajo se describirán detalladamente cada uno de ellos.


Aunque la transmisión o envío del código mediante un manipulador o llave pueda parecer a primera vista más fácil que la recepción, en realidad es un arte que requiere de paciencia y mucha práctica. Además se debe de tener especial cuidado en los primeros pasos en no adquirir malos hábitos que luego son difíciles de revertir.

En primer lugar, es imprescindible no intentar manipular sin antes haber practicado bastante con la recepción o copia durante un tiempo, es decir reconocer sin ambigüedad los caracteres por su sonido a una velocidad de al menos unas 10-15 ppm aproximadamente.

Independientemente del tipo de manipulador o llave que elijamos para generar el código, por lógica, tenemos que reproducir el mismo patrón de pulsos cortos (puntos), largos (rayas) de cada caracter y los espaciados pulsando y soltando el pulsador, botón o palanca mientras escuchamos o monitoreamos el sonido producido (oscilador, transceptor, keyer, etc.). Al hacerlo por primera vez debemos darnos cuenta de que el ritmo sea el correcto y de que el caracter suena bien formado y con un espaciado correcto entre ellos.

En este punto cabe preguntarse qué tipo de manipulador elijo para empezar porque hay muchos que opinan que sin duda un paddle con un keyer es la mejor opción. Por otro lado otros opinan que el manipulador vertical es sin ninguna duda la mejor elección para aprender a componer los elementos que forman los caracteres de manera totalmente manual (pulsos cortos-puntos, pulsos largos-rayas, espaciados) y por lo tanto practicando con él estaremos en las mejores condiciones de comprender como enviar correctamente el código. Esto resulta confuso para quien quiera iniciarse dado que el morse tiene más de 175 años de historia y a día de hoy existen al menos cuatro tipos bien diferenciados de manipuladores o de formas de manipular y que durante gran parte de su historia solo ha existido uno, el manipulador vertical.

La respuesta es sencilla, elige el manipulador o llave que más te guste, el que mejor se adapte a tu forma de enviar código o con el que te sientas más cómodo, pero no te dejes engañar, ningún manipulador hará el trabajo por tí, la misma palabra lo dice, es el operador quien tiene que manipular el código. Todos tienen sus ventajas y desventajas y no existe un manipulador mejor que otro. Existen incondicionales de todos los tipos de llaves y manipuladores.

No debemos preocuparnos en cometer errores, simplemente se envía un sencillo signo de corrección y se repite la última palabra, pero siempre que practiquemos o enviemos código procuremos hacerlo siempre como si nosotros mismos tuviésemos que copiarlo.


Manipulador telegráfico de Vail, 1844 (Museo Smithsoniano)

El manipulador recto o vertical (straight key, hand key, vertical key) es el originario y el más ampliamente usado en toda la historia de la telegrafía morse. Posiblemente el más natural e intuitivo de usar. El más básico y con el que el operador tiene el control total sobre la duración de cada elemento del código (pulsos cortos, largos y separaciones), permitiendo además aumentar o disminuir la velocidad en cualquier momento sin necesidad de ajustes mecánicos, electrónicos o tener que reconfigurar nada.


Manipulador recto
Manipulador recto
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Es precisamente esa característica la que saca a la luz con más claridad la destreza o no en el control y el dominio del espaciado manipulando el código. Desde los dos primeros modelos diseñados por el propio Alfred Vail, el Correspondent y el Lever Correspondent (1844), la variedad de diseños y construcción, como en todos los demás tipos, es infinita.

Aparentemente simple pero que requiere de un buen entrenamiento y pulso, con ellos el sentido de la manipulación es siempre hacia abajo para formar tanto pulsos cortos como pulsos largos y separaciones. Se necesita además una adecuada flexibilidad, distensión y relajación de dedos, muñeca, músculos y brazo. Normalmente se recomendaban unas pautas estándares de sujeción y apoyo, pero al final cada persona tendrá su particular forma de manipular. Es difícil superar las 20-25 ppm con él, una velocidad ya de por sí crítica en términos generales para mantener comunicaciones prolongadas. Es el manipulador manual por excelencia y al usarlo imprimimos nuestro carácter personal al código de tal forma que quien nos reciba a menudo puede incluso identificarnos e incluso conocer nuestro estado de ánimo cuando los contactos sean muy frecuentes.

Suele ser fácil identificar el uso de estos manipuladores por las diferencias de duración en los elementos (pulsos y espaciados), dentro de las palabras, letras e incluso a veces diferencias dentro de un caracter. Es inevitable para muchos operadores terminar por desarrollar una forma única y personal de manipular, a veces con acentos tan marcados que empieza a resultar difícil su copia, por eso es tan importante el dominio del espaciado independientemente de la forma de manipular. Es decir debe haber un equilibrio entre el estilo personal de cada uno, que no deja de ser uno de los mayores atractivos del CW, y el envío claro del código.

Su construcción mecánica básica es la de una palanca con pulsador o pomo de sujeción que pivota verticalmente, y que retorna a la posición superior de reposo mediante cualquier mecanismo ajustable, resorte, muelle, imanes contrapuestos o barra de torsión. Cuando se pulsa cierra un único contacto eléctrico para producir los impulsos.

Para configurar óptimamente un manipulador vertical por primera vez podemos empezar soltando y aflojando todos los ajustes del manipulador.

A continuación apretar solo lo estrictamente necesario los dos ajustes del soporte de la palanca o brazo. Muchos modelos anclan el brazo para que pivote sobre la base mediante cojinetes, dos puntas metálicas, un eje a modo de bisagra y muchos otros métodos algunos de ellos sin necesidad de ajuste. la idea es no apretar demasiado para que la palanca pueda moverse suave y líbremente.

Al ajustar la tensión, que normalmente depende de un muelle, imanes contrapuestos o barra de torsión, lo haremos partiendo desde cero (sin ninguna tensión) y tensionando poco a poco comprobar que el brazo se levanta y el contacto eléctrico se separa. A partir de ahí, los ajustes en tensión serán pequeños hasta encontrar un punto adecuado y cómodo.

Luego ajustamos la separación del contacto eléctrico. Esta separación es crítica y además personal, por norma general a menor separación mayor velocidad de envío. Si la separación llega a ser demasiado pequeña se dificulta la manipulación. Al contrario, si se separa demasiado la manipulación se vuelve lenta y engorrosa.

Por último se regula el tope que limita el recorrido del brazo al soltarlo, este tope casi siempre está al final en la parte trasera de la palanca. Esta regulación va a la par junto con la del contacto eléctrico, es decir regulamos con pequeños toques los dos hasta encontrar el punto que más nos convenga.

En muchos modelos este último tope puede ser fijo y no tener regulación, por ejemplo en los manipuladores en los que el contacto eléctrico se encuentra atrás, al final del brazo.

Con estos tipos de llaves es imprescindible una relajación total del brazo, mano y dedos a la hora de manipular. Si el modelo lo permite, una forma de acostumbrarse a sostener el pomo es con el pulgar por debajo, por encima el índice, y seguido del medio y anular como rodeándolo. Con la práctica encontraremos muchas otras formas pero siempre procurando que la sujeción sea muy suave y sin agarrotamientos.

El brazo debe estar extendido lo máximo posible, al menos el antebrazo, y en la misma dirección que la palanca del manipulador. Más adelante con la práctica se puede manipular en muchas otras posiciones.

Lo más importante para conseguir un código nítido, bien formado y con buen ritmo es que los movimientos hacia abajo para conseguir pulsos (puntos o rayas) deben ser súbitos, rápidos y hechos solo con la muñeca manteniendo en todo momento la relajación y el dominio mental de lo que pulsamos. Si los hacemos con los músculos del brazo el movimiento será demasiado forzado y el cansancio llegará enseguida. No hay que hacer ningún tipo de esfuerzo para los espacios, solo soltar la palanca (la tensión se encarga de ello) sin subir el pomo y prestando atención a la formación de caracteres y letras que estamos formando evitando que se puedan romper palabras o que se junten.

Lo más cómodo es manipular con el codo apoyado sobre la mesa a fin de evitar el cansancio prematuro, aunque es posible con más experiencia, hacerlo con el brazo alzado y flexionado.

Son recomendaciones básicas que con la práctica terminan por automatizarse y perfeccionarse sin pensar en ellas. Al igual que en los ejercicios de recepción se debe empezar con velocidades lentas, aumentando poco a poco y practicar contínuamente.


Cootie
Cootie
Le Doublex
parar

Los horizontales mecánicos (maniflex, double speed keys, sideswipers, swipers, cooties) surgieron como alternativa al manipulador vertical. Permiten manipular horizontalmente y en ellos existen dos contactos a ambos lados de la palanca (en realidad el mismo contacto eléctrico pero repetido) con los que, indistintamente, se obtienen señales cortas o largas, según convenga al operador. Esta característica los hace únicos en el sentido de que su forma de manipulación es totalmente diferente a la de los demás. Se empieza a formar cada caracter pulsando la palanca o paleta en cualquier sentido, izquierda o derecha, continuando siempre de forma alternativa entre impulsos, nunca o casi nunca repitiendo, y dejando que intuitivamente se termine de formar el caracter para pasar al siguiente.

A pesar de toda la literatura existente sobre la supuesta dificultad en su manejo, lo cierto es que se trata de una forma de manipulación muy simple, natural e intuitiva que se adquiere tras un corto período de adaptación. Con ellos, la manipulación resulta más descansada, se pueden llegar a velocidades muy altas y conserva las mismas propiedades de control total sobre todos los elementos del código, pulsos cortos, largos y espaciados, al igual que el vertical, imprimiendose también el carácter único de cada operador.

La versión mas difundida sobre su historia es la de su introducción comercial en 1888 (Double Speed Key - J.H. Bunnell & Co), 16 años antes de la aparición del primer manipulador semiautomático, sin embargo, ante la ausencia de documentación y anuncios en esas épocas sobre ellos, otras investigaciones apuntan a su aparición a finales de 1904, simultáneamente a la comercialización del primer bug. Otro modelo posterior muy famoso fue el Maniflex de la compañía francesa Dyna-Chabot (A. Chabot) a partir de 1938, y que se convirtió en otro nombre genérico para este tipo de manipuladores. Se les suele denominar a veces "el manipulador olvidado" porque perdieron popularidad frente a los semiautomáticos (bugs) y posteriormente los automáticos (paddles), pero bien dominados y usados, los cooties son igual de rápidos y cómodos. En los últimos años ha pasado de ser casi exclusivamente una pieza de museo y colección a un manipulador que despierta cada vez más interés entre los amantes del CW, posiblemente debido a la monotonía actual en las transmisiones con código automático.

Su construcción mecánica es muy parecida a la del manipulador vertical pero con la palanca pivotanto horizontalmente y con el mismo contacto eléctrico repetido a ambos lados. En reposo (sin pulsar), la palanca no toca ninguno de los contactos hasta que se empieza a manipular, cerrándose el circuito indistintamente de izquierda a derecha o viceversa. Básicamente se trata del mismo manipulador vertical al que le damos la vuelta manipulando horizontalmente y repitiendo el mismo contacto eléctrico en el lado opuesto. Dado que no son fáciles de adquirir comercialmente, se puede configurar, convertir o cablear un paddle de palanca única (single lever paddle) o incluso uno de doble palanca (dual lever paddle) en un cootie o sideswiper simplemente cortocircuitando ambos contactos laterales y prescindiendo de la parte electrónica (keyer) conectándolo como un manipulador recto o bug (2 cables o terminales).

Al igual que todos los demás tipos, el cootie es un manipulador especialmente fácil de autoconstruir mediante un simple eje (una lámina flexible de metal, por ejemplo) anclándolo en un extremo para que pivote horizontalmente de forma que el otro extremo libre, el de la paleta, cierre los dos contactos eléctricos puenteados al manipular, disponiéndolo todo en una base estable.

Para ajustar un cootie y dada la variedad de construcción y modelos nos sirven las mismas recomendaciones y ajustes que en el manipulador vertical aunque el espaciado óptimo de los dos contactos eléctricos variará mucho de un modelo a otro porque en estos tipos de llaves se generan sucesiones de puntos y rayas mucho más rápidas. En el cootie la manipulación es horizontal, mucho más descansada, porque el antebrazo se apoya completamente sobre la mesa.

La forma de manipular y generar código con un cootie es única ya que tenemos dos contactos a ambos lados de la palanca (eléctricamente el mismo) y los dos operan de manera idéntica al manipulador vertical, por lo que si pulsamos tanto a derecha como a izquierda, cerramos el circuito y obtenemos un pulso de la duración que deseemos (punto o raya) que cesará cuando soltemos la paleta y vuelva a su posición neutra. Se empieza a formar cada caracter pulsando la palanca o paleta en cualquier sentido, izquierda o derecha, continuando siempre de forma alternativa entre impulsos, nunca o casi nunca repitiendo, y dejando que intuitivamente se termine de formar el caracter para pasar al siguiente.

Colocamos nuestros dedos pulgar e índice a ambos lados de la paleta y comenzamos a formar siempre cada caracter con nuestro índice, es decir pulsamos la paleta hacia la izquierda y alternamos hasta concluir todos los elementos. Eso significa que todos los elementos impares de un caracter están hechos con el índice (izquierda) y los elementos pares se harán con el pulgar (derecha). Así por ejemplo para enviar una C pulsaríamos: izq raya | der punto | izq raya | der punto.

Es más difícil explicarlo que probarlo, en realidad es una técnica bastante intuitiva, simple y natural que requiere de un período de entrenamiento no demasiado largo y bastante más sencilla que la técnica yámbica usada en paddles con keyers.


Bug
Bug
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Los manipuladores horizontales mecánicos semiautomáticos, más conocidos como bugs, son también muy antiguos y otra alternativa más al manipulador vertical. Son una ingeniosa invención comercializada por primera vez por la marca Vibroplex (Horace G. Martin, 1904), nombre con el que se popularizarían en adelante a estos y a todas sus variaciones (hubo un antecedente previo, el autoplex, pero alimentado a baterías). Con ellos se consiguen pulsos cortos automáticos al pulsar a un lado (regulables mecánicamente) y pulsos largos manuales al pulsar al otro por lo que el código resultante sigue conservando cierto carácter.

Al igual que el cootie o sideswiper, y gracias a su manipulación horizontal, se consiguen velocidades elevadas, manejo más descansado y menor cantidad de golpes debido al automatismo en los pulsos cortos. Requiere un tiempo de práctica y, bien dominado, produce un código muy nítido y característico. Su construcción es algo intrincada, utilizando un contacto normal para conseguir rayas y una extensión en la palanca con un contrapeso regulable, que "vibra" al pulsarse, para así obtener trenes de pulsos cortos o puntos en otro contacto (electricamente el mismo). Sorprende su nivel de automatismo para ser un manipulador totalmente mecánico.

Casi todos los bugs suelen tener un pomo sobre una paleta más alargada en el extremo de la palanca para manipular. Pulsando hacia la izquierda con el índice sobre el pomo generamos un pulso largo (raya) mientras pulsamos, actuando igual que un manipulador vertical. Pulsando hacia la derecha con el pulgar sobre la paleta generamos sucesiones de puntos indefinidamente mientras pulsamos, regulables en velocidad como se ha dicho mediante el contrapeso en la palanca. Debido a esta especial configuración se necesita tiempo de práctica para hacerse con él y dominarlo puesto que un tipo de manipulación diferente.

En este enlace puedes ver los principales ajustes en el bug originalmente publicado en la revista QST.


Paddle
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Los horizontales automáticos comúnmente conocidos como paddles son una clase de manipuladores de acción horizontal que necesitan de apoyo electrónico (keyers) para producir automáticamente sucesiones de pulsos cortos (puntos), pulsos largos (rayas) y espaciados ajustables en velocidad. Los hay de palanca única o single lever paddles, la cual actúa sobre cada contacto independiente, y de doble palanca o dual lever paddles, con dos palancas por separado, cerrando y abriendo su correspondiente contacto.

Su primera aparición comercial se remonta a 1948 con un modelo denominado Mon Key (Electric Eye Company - Illinois) a base de válvulas de vacío y relés. Existió incluso una versión sin válvulas, más eléctrico que electrónico, ingeniada con simples relés y dos diodos semiconductores, regulable con potenciómetros en velocidad de envío, duración de puntos y duración de rayas, el "Corkey", publicada en la revista QST de noviembre de 1950. A ellos le siguieron infinidad de mejoras, diseños y modos, y en el que no dejan de aparecer novedades incluso en la actualidad.

Son muy parecidos al manipulador horizontal semiautomático o bug o al cootie en cuanto a velocidad, produciendo un espaciado perfecto, con pulsos cortos y largos automáticos y configurables a izquierda y derecha o viceversa. En estos tipos de manipuladores el operador sólo controla cuándo o en qué momento quiere producir pulsos cortos o largos, la duración, repetición y espaciado entre ellos es automática, asistida mediante circuitos electrónicos o keyers ya sean independientes o bien incorporados en los propios transceptores de radio.

Antes de manipular con ellos es necesario establecer previamente a qué velocidad vamos a enviar código, ya sea con un potenciómetro en el keyer, un menú en el transceptor o en cualquier otro dispositivo, etc. Es decir, para cambiar de velocidad (mayor o menor) el operador tiene que ajustarla primero independientemente del paddle.

El modo Yámbico consiste en el uso de manipuladores de doble palanca (dual levers) con circuitería electrónica o keyer, independiente o integradada en los transceptores y con la capacidad de detectar tanto si se han pulsado ambas palancas a la vez (squeeze keying) como si se han soltado después también al mismo tiempo. Existen dos modos de operación, A y B, con diferencias en la manera de manipular. En el modo yámbico A (el más ampliamente usado), al pulsar las dos palancas se generarán trenes de pulsos alternativos indefinidos, puntos-rayas o rayas-puntos, dependiendo de que palanca se pulsó primero, que cesarán al soltar ambas. En el modo yámbico B el funcionamiento es el mismo salvo que al soltar las dos palancas simultáneamente el keyer generará un pulso opuesto añadido al último que ha sonado. Con este último modo se consigue el máximo ahorro en la manipulación para conseguir el mismo código.

En los keyers por defecto, al igual que sucede en los bugs, pulsando con el pulgar hacia la derecha generamos puntos, si lo hacemos hacia la izquierda generamos rayas, tanto en los de simple o doble palanca, a no ser que invirtamos este funcionamiento independientemente del modo de operación A o B.

Aunque no resulte una manipulación tan genuina como en los totalmente mecánicos, con estos tipos de manipuladores el código resultante es muy nítido y perfectamente formado generado en gran parte por la parte electrónica o keyer. Esto hace que la forma de manipulación sea totalmente diferente a todas las demás. Como ejemplo, es común generar más pulsos (puntos o rayas) de los necesarios al mantener pulsada cualquiera de las palancas, o de igual forma generar código erróneo cuando usamos paddles de doble palanca, por lo que es necesario un período de entrenamiento y adaptación.

Estos manipuladores resultan especialmente adecuados para alta velocidad o para personas con algún tipo de discapacidad a las que les resulte imposible o difícil la manipulación mecánica vertical aunque, eso sí, el código es prácticamente idéntico de un operador a otro, resultando en transmisiones muy uniformes y monótonas en comparación con la manipulación manual. Con los paddles se reduce además al máximo la cantidad de golpes a la hora de conseguir el mismo código, a veces hasta porcentajes elevados.

La construcción y aspecto de los paddles es sencilla, palanca/s y paleta/s pivotando horizontalmente, cada una de ellas cerrando un contacto eléctrico que producirán trenes de pulsos cortos o largos mediante circuitos electrónicos externos regulables en velocidad. En estos tipos de manipuladores siempre son tres los contactos de salida (común, pulsos largos-rayas, pulsos cortos-puntos) comúnmente terminados en clavijas tipo jack estéreo, al contrario que los manipuladores anteriores o manuales que sólo cuentan con dos contactos (común y pulsos). En cuano a sus ajustes sirven los mismos consejos que los ya explicados en el manipulador vertical salvo que éste caso prácticamente casi todos los modelos de paddles solo cuentan con la tensión de las palancas y el espaciado de cada contacto eléctrico.


Touch Key

También existen otros tipos de manipuladores donde no existen ni contactos eléctricos, ni partes móviles, sino que el mecanismo por el que se cierra el circuito es mediante el tacto con alguna pieza metálica y un controlador electrónico. Son los manipuladores al tacto o touch keyers, circuitos electrónicos con sensores, normalmente diseñados para actuar como paddles y keyers yámbicos, de doble paleta fija, sin elementos móviles ni contactos, aunque se pueden diseñar de cualquier otra manera: dos bornes metálicos, dos placas rectangulares, etc. La circuitería puede incluir cualquier otra característica configurable como velocidad, modos, memorias, etc. incluso diseñarse con una sola superficie metálica a modo de llave vertical o como un cootie.

Exceptuando los casos de balizas y similares, y en los concursos de radioafición donde suele ser habitual, no tiene mucho sentido que el código lo envíe una máquina, en el caso de teclados o dispositivos que directamente envían código a un transceptor por ejemplo, y no sea una persona quien lo haga, ya existen otros medios de transmisión digitales para eso, aunque para gustos colores. No son pocos los casos de aficionados que por alguna u otra razón utilizan teclados o programas para enviar código aunque sea automáticamente sabiendo que con el CW y el morse su señal llegará donde otros tipos de modulación no lo harán.

Manipulación
En la comunicación morse es mucho más importante y relevante la exactitud, la precisión, el espaciado, la uniformidad y la estabilidad de nuestra manipulación que la velocidad al enviar código.

El aumento de velocidad se conseguirá con la experiencia y agilizará mucho las comunicaciones pero en la práctica es totalmente secundario porque lo que cuenta es la lectura del mensaje original de forma que el operador corresponsal lo reciba con comodidad. Como norma básica entre muchas otras de sentido común, respondamos siempre a una velocidad proporcional y nunca superior.

Es de primordial importancia aprender a controlar bien la duración de los pulsos y las separaciones entre éstos, entre caracteres y entre palabras.

Es una tendencia frecuente al principio juntarlos demasiado creando confusión a quién recibe. También es una tendencia, a veces irresistible, el querer enviar código lo más rápido posible. Es mejor centrarse antes en la práctica en recepción con ejercicios para pasar luego a enviar código prestando atención en el espaciado y a la uniformidad, manipulando primero lentamente. La velocidad en el envío del código no implica en absoluto una mayor calidad o una mejor forma de comunicación sino todo lo contrario, es mejor contenerse y controlar la cadencia y el espaciado. Con la práctica el código saldrá de forma natural a una buena velocidad, sin errores y sin málos hábitos.

La alta velocidad es una práctica tan excitante como cualquier otra y hay que reconocer que hay operadores que traspasan fronteras, transmitiendo, recibiendo y reconociendo código a velocidades increíbles (30 - 70 ppm) e incluso batiendo records de 200 ppm. Al transmitir al mismo ritmo que una conversación estaríamos emitiendo a una media de entre 50 a 100 ppm aprox.), pero en la realidad el morse tiene sus límites prácticos naturales para la mayoría de las personas. A propósito, esta afición a velocidades tan altas (HST - High Speed Telegraphy) a modo de concursos, actualmente ha experimentado mucho auge, tanto transmitiendo manualmente como recibiendo a oído a través software (CW Runner, RufzXP, Morse Runner etc.) los récords en velocidad transmitiendo y recibiendo son astronómicos.

Tengamos en cuenta que en morse la comunicación es de operador a operador, entre personas, y aunque podamos usar sistemáticamente decodificadores electrónicos o informáticos tanto para enviar como para recibir, o aficionarnos a velocidades elevadas, el morse realmente se disfruta para lo que fué creado, es decir, velodidades medias (15 a 25 ppm aprox.) y sobre todo traduciéndolo o decodificándolo nosotros mismos sin ninguna otra ayuda.



Oscilador oscilador - decodificador CW decodificador para prácticas

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